miércoles 13 de agosto de 2008
Poema a la Clase Media
Poema a la Clase Media
Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio
Mario Benedetti
jueves 10 de julio de 2008
Reflexiones del compañero Fidel: EL DESCANSO

ESPECIAL PARA CUBADEBATE
2008-07-10
http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=design/especiales.tpl.html&newsid_obj_id=11955
Ayer martes tenía un cúmulo de cables con noticias
Fidel y Gabo, una amistad de casi 50 años (Foto de Archivo)
sobre la reunión en Japón de las potencias más industrializadas. Dejaré el material para otro día, si no se vuelve fiambre. Decidí descansar. Preferí reunirme con Gabo y su esposa, Mercedes Barcha, que están de visita en Cuba hasta el día 11. ¡Qué deseos tenía de intercambiar con ellos para rememorar casi 50 años de sincera amistad!
Nuestra agencia de noticias, sugerida por el Che, acababa de nacer, y ésta contrató, entre otros, los servicios de un modesto periodista de origen colombiano, llamado Gabriel García Márquez. Ni Prensa Latina ni Gabo podían suponer que había un Nobel por el medio; o tal vez él sí, con la “descomunal” imaginación del hijo del telegrafista en el correo de un pueblito de Colombia, perdido entre los latifundios plataneros de una empresa yanqui. Compartía su suerte con un montón de hermanos, como era costumbre, y a pesar de eso su padre, un colombiano que disfrutaba el privilegio de estar empleado gracias al teclado telegráfico, pudo enviarlo a estudiar.
Yo viví una experiencia a la inversa. El correo con su teclado telegráfico y la escuelita pública de Birán eran las únicas instalaciones en aquel caserío que no constituían una propiedad de mi padre; todos los demás bienes y servicios de valor económico eran de don Ángel, y por eso pude estudiar. Nunca tuve el privilegio de conocer Aracataca, el pueblito donde nació Gabo, aunque sí el de celebrar con él mi 70 cumpleaños en Birán, adonde lo invité.
Fue igualmente obra de la casualidad que cuando por iniciativa nuestra se organizaba en Colombia un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, la capital de ese país fuera sede de la reunión de Estados latinoamericanos para crear la OEA, siguiendo pautas de Estados Unidos, en el año 1948.
Recibí el honor de ser presentado a Gaitán por los estudiantes universitarios colombianos. Este nos apoyó y nos entregó folletos de lo que se conoció como la Oración de la Paz, discurso pronunciado en ocasión de la Marcha del Silencio, la multitudinaria e impresionante manifestación que desfiló por Bogotá, en protesta contra las masacres campesinas realizadas por la oligarquía colombiana. Gabo estaba en aquella marcha.
Germán Sánchez, el actual embajador cubano en Venezuela, transcribe en su libro Transparencia de Emmanuel, párrafos textuales de lo que narró Gabo de aquel episodio.
Hasta aquí el azar.
Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares. Hablar con García Márquez y Mercedes siempre que venían a Cuba —y era más de una vez al año— se convertía en una receta contra las fuertes tensiones en que de forma inconsciente, pero constante, vivía un dirigente revolucionario cubano.
En la propia Colombia, con motivo de la IV Cumbre Iberoamericana, los anfitriones organizaron un paseo en coche por el recinto amurallado de Cartagena, una especie de Habana Vieja, reliquia histórica protegida. Los compañeros de la Seguridad cubana me habían dicho que no era conveniente participar en el paseo programado. Pensé que se trataba de una preocupación excesiva, ya que por demasiada compartimentación los que me informaron desconocían datos concretos. Yo siempre respeté su profesionalidad y cooperé con ellos.
Llamé al Gabo, que estaba cerca, y le dije bromeando: “¡Monta con nosotros en este coche para que no nos disparen!” Así lo hizo. A Mercedes, que quedó en el punto de partida, le añadí en el mismo tono: “Vas a ser la viuda más joven.” ¡No lo olvida! El caballo partió renqueando con su pesada carga. Los cascos resbalaban en el pavimento.
Después supe que ocurrió allí lo mismo que cuando en Santiago de Chile una cámara de televisión que contenía un arma automática apuntó hacia mí en una entrevista de prensa, y el mercenario que la operaba no se atrevió a disparar. En Cartagena estaban con fusiles telescópicos y armas automáticas emboscados en un punto del recinto amurallado, y otra vez temblaron los que debían apretar el gatillo. El pretexto fue que la cabeza del Gabo se interponía obstruyendo la visión.
Ayer, durante nuestra conversación, rememoré y les pregunté a él y a Mercedes —campeona olímpica de los datos— sobre multitud de temas vividos dentro y fuera de Cuba en que estuvimos presentes. La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, creada por Cuba y presidida por García Márquez, ubicada en la antigua quinta Santa Bárbara —histórica por lo positivo y negativo de sus antecedentes en el primer tercio del pasado siglo—, y la Escuela del Nuevo Cine Latinoamericano que dirige esa Fundación, y está ubicada en las proximidades de San Antonio de los Baños, ocuparon un espacio de nuestro encuentro.
Birri, con su larga barba negra, hoy tan blanca como la nieve, y otros muchos personajes cubanos y extranjeros, pasaron por nuestro recuento.
Gabo a mis ojos ganó respeto y admiración por su capacidad para organizar la escuela de forma meticulosa y sin olvidar un solo detalle. Yo lo había supuesto, por prejuicio, un intelectual lleno de maravillosa fantasía; ignoraba cuánto realismo había en su mente.
Decenas de acontecimientos dentro y fuera de Cuba, en que ambos estuvimos presentes, fueron mencionados. ¡Como pasan cosas en decenas de años!
Dos horas para conversar, como es de suponer, no alcanzaron. La reunión había comenzado a las 11:35 a.m. Los invité a almorzar, algo que nunca hice con visitante alguno durante estos casi dos años, pues no lo había pensado nunca. Comprendí que yo estaba realmente de vacaciones y se lo dije. Improvisé. Pude resolver. Ellos almorzaron lo suyo, y por mi parte cumplí la dieta disciplinadamente, sin salirme un ápice, no para añadir años a la vida, sino productividad a las horas.
Apenas llegaron, me habían entregado un pequeño y agradable obsequio envuelto en papel de atractivos y vivos colores. Contenía pequeños volúmenes un poco mayores pero menos alargados que una tarjeta postal. Cada uno tenía entre 40 y 60 páginas, en letra pequeñita pero legible. Son los discursos pronunciados en Estocolmo, capital de Suecia, por cinco Premios Nobel de Literatura de los otorgados en los últimos 60 años. “Para que tengas material de lectura” —me dijo Mercedes al entregármelo.
Les pedí más datos sobre el regalo antes de que ambos se marcharan a las cinco de la tarde. “He pasado las horas más agradables desde que enfermé hace casi dos años” —les dije sin vacilar. Es lo que sentí.
“Habrá otras”, ―respondió el Gabo.
Pero no cesaba mi curiosidad. Mientras caminaba, un rato después, le pedí a un compañero traer el obsequio. Consciente del ritmo con que ha cambiado el mundo en las últimas décadas, me preguntaba: ¿qué pensaron algunos de aquellos brillantes escritores que vivieron antes de esta época turbulenta e incierta de la humanidad?
Los cinco Premios Nobel seleccionados en la pequeña colección de discursos que ojalá puedan leer un día nuestros compatriotas, por orden cronológico, fueron:
William Faulkner (1949)
Pablo Neruda (1971)
Gabriel García Márquez (1982)
John Maxwell Coetzee (2003)
Doris Lessing (2007)
A Gabo no le gustaba pronunciar discursos. Se pasó meses buscando datos —recuerdo—, angustiado por las palabras que debía pronunciar para recibir el Premio. Lo mismo le ocurrió con el breve discurso que debía dirigir en la cena que le ofrecieron después del Premio. Si ese hubiera sido su oficio, es seguro que Gabo habría muerto de infarto.
No debe olvidarse que el Nobel se otorga en la capital de un país que no ha sufrido los estragos de una guerra en más de 150 años, regido por una monarquía constitucional y gobernado por un partido socialdemócrata donde un hombre tan noble como Olof Palme fue asesinado por su espíritu solidario con los países pobres del mundo. No era fácil la misión a cumplir por Gabo.
Nada sospechosa de procomunista, la institución sueca asignó el Premio Nobel a William Faulkner, un inspirado y rebelde escritor norteamericano; a Pablo Neruda, militante del Partido Comunista, quien lo recibe en días gloriosos de Salvador Allende, cuando el fascismo intentaba apoderarse de Chile, y a Gabriel García Márquez, genial y prestigiosa pluma de nuestra época.
No es necesario decir cómo pensaba el Gabo. Basta transcribir simplemente los párrafos finales de su discurso, una joya de la prosa, al recibir el Premio Nobel el 10 de diciembre de 1982, mientras Cuba, digna y heroica, resistía el bloqueo yanqui.
“Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin del hombre’” —afirmó.
“No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.
“Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”
Fidel Castro Ruz
Julio 9 de 2008
7:26 p.m.
Will
lunes 16 de junio de 2008
Los estudiantes de Colombia contra Álvaro Uribe en Conferencia Regional de Educación Superior promovida por la UNESCO
HOMENAJE AL COMANDANTE MARULANDA: Comando Central del ELN
lunes, 26 de mayo de 2008
Carta al Secretariado de las FARC-EP
HOMENAJE AL COMANDANTE MARULANDA
Camarada Alfonso Cano,
Camaradas todos del Secretariado y del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Camaradas militantes y combatientes Farianos.
Hoy nos unimos a Ustedes como Ejército de Liberación Nacional, para rendir un sentido y respetuoso homenaje al camarada y comandante Marulanda, que ha partido a la dimensión superior, para continuar en la batalla como símbolo imperecedero de la lucha guerrillera, bolivariana y latinoamericana.
Siempre será poco todo cuanto se diga de un dirigente, que consagró toda su vida a la causa de la Liberación Nacional y el Socialismo, en las más difíciles condiciones de la guerra, donde de verdad es muy difícil ser conductor auténtico, valiente y digno.
Ante su memoria y la de los demás dirigentes guerrilleros y luchadores populares, reafirmamos altivos el compromiso revolucionario.
No pudo el enemigo mostrar al comandante Marulanda, como muerto en combate, partió cuando su vida se apagó de manera natural, esta es otra muestra de fortaleza del movimiento guerrillero colombiano.
En el ELN estamos seguros, que la partida del comandante Marulanda o de cualquier otro dirigente Fariano, no mella su capacidad ni sus lineamientos estratégicos, muy por el contrario, comprometen más a quienes recibieron de él y de ellos sus enseñanzas y su ejemplo en el camino de la causa revolucionaria y socialista.
Saludamos la designación del camarada Alfonso Cano como máximo conductor de las FARC y estamos seguros de lo acertada de esta determinación democrática, dentro de su organización insurgente.
Los retos para remontar las dificultades que hoy vivimos al interior del movimiento insurgente colombiano y la urgencia de solidificar la unidad guerrillera, estamos seguros que estarán en la agenda de Ustedes como una prioridad, lo cual nos estimula y fortalece para continuar la lucha.
Seguros estamos que los dirigentes de las FARC reafirmarán el espíritu que expresó el comandante Marulanda, en su carta dirigida el 5 de Diciembre de 2005 al primer comandante del ELN Nicolás Rodríguez, en la que dice:
“Si hemos hablado con nuestros enemigos de clase, por qué no hablamos nosotros como combatientes por una misma causa, aunque utilicemos métodos diferentes en el trabajo revolucionario”.
La profunda crisis e ilegitimidad del gobierno de Uribe, exige al movimiento guerrillero, de manera urgente, intercambiar ideas y sumarlas a otras búsquedas de una salida política donde el pueblo y la nación sean los protagonistas.
Camaradas del Secretariado, camaradas Farianos, la campaña mediática orquestada por el gobierno colombiano contra el movimiento guerrillero y popular, delineada con asesores imperialistas, tiene sus grandes debilidades en la mentira, la manipulación y el irrespeto; el terror no deja campo a la libre expresión de los contradictores del régimen, mañana habrá luz y la verdad terminará imponiéndose.
Las banderas de los héroes y mártires guerrilleros ondean al lado de las de los revolucionarios del continente y el mundo, ellas son parte vital de nuestro referente de fidelidad, lealtad y firmeza.
Gloria siempre al camarada Manuel Marulanda.
¡Colombia para los trabajadores!
¡Ni un paso atrás liberación o muerte!
Comando Central del ELN
Montañas de Colombia
Mayo 26 de 2008.
lunes 12 de mayo de 2008
Walter Martínez explicó implicaciones del caso boliviano
El analista internacional Walter Martínez reinició este domingo su programa "Dossier", transmitiéndose simultáneamente en la televisora Canal de Noticias y en el canal Avila TV, dedicándolo completamente a las implicaciones del caso boliviano y el reciente referendo separatista en Santa Cruz, así como la importancia de la reactivación de la Cuarta Flota naval estadounidense, que calificó de intervencionista. Por ser una edición especial de Dossier relacionada con el caso boliviano, hemos incluido el video en esta noticia.
También denunció cómo Estados Unidos ha estado explorando y recorriendo las aguas latinoamericanas a través de sus embarcaciones, como el catamarán militar HSV-2, de casi 100 metros de eslora y capaz de navegar a 80 km/h, que puede penetrar a los puertos y cargar y descargar tropas sin necesidad de remolcadores. Dicha embarcación ha visitado locaciones caribeñas en días pasados.
Martínez también analizó un video del propio Comando Sur estadounidense, donde se explican sus intenciones con respecto a Suramérica.
El analista internacional profundizó en diferentes precedentes históricos del caso boliviano, tales como los intentos de penetración del Imperio Inglés en Mar de Plata en el siglo XIX, los numerosos golpes de estado vividos en la historia de Bolivia, el caso de la creación de Panamá o la presencia de ex líderes nazis en Bolivia (como Klaus Barbie, ex jefe de la Gestapo), quienes buscaron refugio allí una vez derrotados en la II Guerra Mundial.
Como nota aparte, el internacionalista Antonio Egido denunció la semana pasada las relaciones de la familia de Branko Marinkovic, líder separatista boliviano descendiente de croatas, con políticos de ese país que colaboraron con los nazis y luego escaparon para establecerse en Bolivia.
Puedes ver otros en radiomundial.com.ve
Por: http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?p=18669#18669
domingo 11 de mayo de 2008
Espejos
| Después de cuatro años de haber publicado Bocas del tiempo , Eduardo Galeano regresa en grande al mundo editorial con Espejos: una historia casi universal , cuyo lanzamiento por el sello Siglo XXI ocurre hoy martes 15 de abril, de manera simultánea en Argentina, España y México, tres de los puntos más importantes, editorialmente hablando, del mundo de habla hispana. La historia de la humanidad desde sus primeros años hasta nuestros días, contada a partir de hechos poco conocidos, en voz de quienes no usan coronas ni figuran en los foros de Davos esplenden en las páginas de este libro, del cual hemos presentado a nuestros lectores en las semanas anteriores un par de fragmentos, seleccionados por el propio autor, colaborador de La Jornada . Con autorización de la editorial, ahora publicamos el capítulo con el cual da inicio este inventario general del mundo, contado por un escritor capaz de enlazar lo cotidiano, lo poderoso y la denuncia con lo más sencillo, el humor y la más exquisita ironía |
Los espejos están llenos de gente.
Los invisibles nos ven.
Los olvidados nos recuerdan.
Cuando nos vemos, los vemos.
Cuando nos vamos, ¿se van?
De deseo somos
La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pero no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna.
Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.
Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también.
Caminos de alta fiesta
¿Adán y Eva eran negros?
En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los olores.
Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.
Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.
El metelíos
Estaban separados el cielo y la tierra, el bien y el mal, el nacimiento y la muerte. El día y la noche no se confundían y la mujer era mujer y el hombre, hombre.
Pero Exû, el bandido errante, se divertía, y se divierte todavía, armando prohibidos revoltijos.
Sus diabluras borran las fronteras y juntan lo que los dioses habían separado. Por su obra y gracia, el sol se vuelve negro y la noche arde, y de los poros de los hombres brotan mujeres y las mujeres transpiran hombres. Quien muere nace, quien nace muere, y en todo lo creado o por crear se mezclan el revés y el derecho, hasta que ya no se sabe quién es el mandante ni quién el mandado, ni dónde está el arriba, ni dónde el abajo.
Más tarde que temprano, el orden divino restablece sus jerar-quías y sus geografías, y pone cada cosa en su lugar y a cada cual en lo suyo; pero más temprano que tarde reaparece la locura.
Entonces los dioses lamentan que el mundo sea tan ingobernable.
Cavernas
Las estalactitas cuelgan del techo. Las estalagmitas crecen desde el suelo.
Todas son frágiles cristales, nacidos de la transpiración de la roca, en lo hondo de las cavernas que el agua y el tiempo han excavado en las montañas.
Las estalactitas y las estalagmitas llevan miles de años buscándose en la oscuridad, gota tras gota, unas bajando, otras subiendo.
Algunas demorarán un millón de años en tocarse.
Apuro, no tienen.
Fundación del Fuego
En la escuela me enseñaron que en el tiempo de las cavernas descubrimos el fuego frotando piedras o ramas.
Desde entonces, lo vengo intentando. Nunca conseguí arrancar ni una humilde chispita.
Mi fracaso personal no me ha impedido agradecer los favores que el fuego nos hizo. Nos defendió del frío y de las bestias enemigas, nos cocinó la comida, nos alumbró la noche y nos invitó a sentarnos, juntos, a su lado.
Fundación de la belleza
Están allí, pintadas en las paredes y en los techos de las cavernas.
Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no tienen edad. Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.
¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire? ¿Cómo pudieron ellos...?
¿O eran ellas?
Verdores del Sáhara
En Tassili y otras comarcas del Sáhara, las pinturas rupestres nos ofrecen, desde hace unos seis mil años, estilizadas imágenes de vacas, toros, antílopes, jirafas, rinocerontes, elefantes...
¿Esos animales eran pura imaginación? ¿O bebían arena los habitantes del desierto? ¿Y qué comían? ¿Piedras?
El arte nos cuenta que el desierto no era desierto. Sus lagos parecían mares y sus valles daban de pastar a los animales que tiempo después tuvieron que emigrar al sur, en busca del verdor perdido.
¿Cómo pudimos?
Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión.
Merecíamos desprecio, o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces. Ni olfato largo.
Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos.
Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida? Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo?
Edades
Nos ocurre antes de nacer. En nuestros cuerpos, que empiezan a cobrar forma, aparece algo parecido a las branquias y también una especie de rabo. Poco duran esos apéndices, que asoman y caen.
Esas efímeras apariciones, ¿nos cuentan que alguna vez fuimos peces y alguna vez fuimos monos? ¿Peces lanzados a la conquista de la tierra seca? ¿Monos que abandonaron la selva o fueron por ella abandonados?
Y el miedo que sentimos en la infancia, miedo de todo, miedo de nada, ¿nos cuenta que alguna vez tuvimos miedo de ser comidos? El terror a la oscuridad y la angustia de la soledad, ¿nos recuerdan aquel antiguo desamparo?
Ya mayorcitos, los miedosos metemos miedo. El cazado se ha hecho cazador, el bocado es boca. Los monstruos que ayer nos acosaban son, hoy, nuestros prisioneros. Habitan nuestros zoológicos y decoran nuestras banderas y nuestros himnos.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66338

