El Centro de Arte La Estancia es un espacio concebido para impulsar la recreación y el conocimiento a través de diferentes manifestaciones artísticas que incluyen exposiciones, conferencias, conciertos y concursos, entre otras. Ubicado en la Avenida Francisco de Miranda, en el este de la capital, La Estancia es un verdadero oasis urbano en cuyas áreas verdes pueden refugiarse todos los venezolanos.
El Centro de Arte La Estancia mantiene sus puertas abiertas de lunes a domingo, ofreciendo a sus visitantes, además de sus exóticos jardínes, una variada programación cultural en forma gratuita, que incluye las presentaciones musicales de los fines de semana, a cargo de destacadas agrupaciones. Asimismo, las salas expositivas brindan una mirada amplia sobre las tendencias del arte contemporáneo, sin excluir manifestaciones artísticas propias de nuestra identidad nacional.
Los visitantes de este tesoro capitalino tienen garantizado el deleite desde que ingresan a la sede, pues entonces emprenden un fantástico viaje a través del tiempo para remontarse a finales del siglo XVIII, época en la que fue construída la antigua Hacienda La Floresta, hoy cuna de La Estancia.
Desde 1783 hasta 1944, la Hacienda La Floresta se constituyó en uno de los principales cultivos cafetaleros asentados en el Valle de Caracas, llegando incluso a afirmarse que de sus árboles provino el primer café de nuestra tierra, el que según reseñan escritores como Mario Briceño Iragorry, se tomó en estos parajes acompañado por las melodías del cuarteto de Juan Manuel Olivares, Francisco Velásquez y los Carreños. Música y café crecieron juntos en esta casona, gracias a la meritoria labor del Padre Sojo, uno de sus moradores más notables, quien tuvo por costumbre organizar aquí animadas tertulias a las que asistían académicos y aficionados del arte musical, lo que a la larga culminó con la fundación de la recordada Escuela de Chacao, donde se impartieron las primeras lecciones musicales de la ciudad.
La Hacienda La Floresta sobrevivió a los embates del terremoto de 1812, los duros años de la gesta independentista, las crisis económicas derivadas de la fluctuación de los precios internacionales del café, la ruina de la agricultura durante la Guerra Federal y todo el proceso sociopolítico de transformación y modernización que experimentó el país durante el siglo XX.
En sus jardínes conviven hermosas variedades de orquídeas provenientes de diversas regiones del país, junto a samanes, cocoteros, palmas, lirios sanjuaneros, camarones amarillos, palmas del viajero, carne de perro, chaguaramos y árboles nogales. Estos espacios se mantienen con el riego del agua que proviene de la Quebrada Quintero, ubicada en el Cerro Ávila. La siembra del café, cacao y caña, que distinguió a la hacienda en sus inicios, se mantiene en el presente. En 1988 esta casa fue adquirida por PDVSA. Para entonces había transcurrido un lapso de más de dos centurias en el que sus construcciones sufrieron diversas modificaciones y reacomodos, producto de las necesidades estéticas y funcionales de sus propietarios, así como de la durabilidad de los materiales con la que fue construida.
No obstante, tales cambios no fueron verdaderamente sustanciales en relación a su tipología, lo que le permitió a esta edificación conservarse como uno de los pocos testimonios arquitectónicos del área metropolitana de Caracas vinculada con la unidad de producción agrícola de los siglos XVIII y XIX, época en que la economía venezolana estuvo justamente fundamentada en la agricultura, específicamente en el cultivo del café.
El 15 de octubre de 1990, según consta en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela número 34.573, esta antigua casona fue declarada Monumento Histórico Nacional, por disposición de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación.
Esta joya artística capitalina está ubicada en la Avenida Francisco de Miranda, estación del Metro Altamira, La Floresta, y tiene sus puertas abiertas al público, de lunes a viernes entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde; y los sábados y domingos, hasta las 5:30 pm.